Es común hoy en día ver posts y tener conversaciones que te invitan a ir a terapia, pero probablemente no sepas si debes comenzar un proceso o no. No sabes si lo que te pasa es normal, crees que solo los “locos” deben ir a terapia, o puede que todo esté “bien”, a pesar de que algo dentro de ti no termina de encajar. A veces, incluso, nos da miedo, pensando que vernos en esta situación nos haga ver algo de nosotros que no queremos ver.
Te doy un spoiler: no necesitas llegar a cierto “nivel” de sentirte mal, ni necesitas estar “loco” para empezar terapia. Si algo dentro de ti dice que es momento, te invito a que escuches esa voz. Y si no sabes cómo escucharla, este artículo es para eso.
Desmontando el mito del “nivel suficiente”
Se nos ha vendido la idea que la terapia es única y exclusivamente para cuando surge una crisis que te cambia la vida y te la deja desordenada. La realidad es que no “necesitas” esa crisis para comenzar: lo que sientes y piensas no necesita justificarse o “subir de nivel” para merecer ayuda profesional. Muchas personas, incluso, comienzan un proceso sin saber muy bien qué sucede, y ahí comienza el trabajo.
A veces puede que llegues a pensar que otras personas han atravesado cosas más difíciles que tú, que lo que te sucede a ti no es tan grave como aparenta o que no merece tanta atención. Que alguien tenga situaciones aparentemente más complicadas que tú no elimina tu sufrimiento y tu malestar. Ambas cosas pueden existir al mismo tiempo.
Esperar tocar fondo para pedir ayuda es como esperar a que la fiebre suba más para ir al doctor.
Señales de que puede ser momento
No necesitas tener un cambio de vida de 180 grados para comenzar a ir a terapia. Hay señales que nos indican que puede ser buen momento para iniciar, y éstas pueden ser sutiles o muy marcadas. Esto no es una lista de requisitos que debas cumplir, es una invitación a que te preguntes si algo de esto resuena contigo.
Hay algo que te inquieta, pero no logras nombrar
Una incomodidad difusa, un malestar sin forma clara.
Lo mismo sigue pasando
Tus reacciones son iguales, los resultados no cambian, tus relaciones terminan igual, a pesar de que cambie la persona o la situación.
Sigues funcionando, pero con mucho más esfuerzo
Sonríes y llevas el día a día igual que siempre, pero por dentro estas agotado de sostener tanto.
Lo que haces para sentirte mejor ya no funciona (o funciona cada vez menos)
Distraerte, trabajar más, evitar, esperar que pase solo.
Algo importante pasó y no sabes cómo procesarlo
Una pérdida, una transición, una decisión grande.
Tienes dificultad para hacer lo que antes hacías sin problemas
Te cuesta dormir, no tienes energía para estar con amigos, abandonas tus hobbies.
Todo te molesta sin razón
Te sientes más irritado, las cosas pequeñas te ponen de mal humor, sientes que no eres tú.
Llevas tiempo queriendo empezar
Eso en sí ya es una señal.
¿Y si todo está bien?
La terapia no es solo para el malestar, para las crisis, para lo que duele. La terapia también es un espacio para el autoconocimiento, para crecer, para intentar vivir de manera más auténtica. No necesitas esperar a que “algo” pase para justificar tener un espacio para entenderte mejor. Trabajar desde el “todo está bien” permite hacer un trabajo distinto pero igual de importante.
Ir a terapia cuando todo está bien es uno de los actos de auto cuidado más honestos que puedes hacer por ti.
¿Y si tengo miedo?
Es muy común (y normal) tener miedo a dar ese paso. Tal vez sientas que puedes descubrir algo de ti que no quieres ver. Tal vez la idea de hablar de cosas personales con alguien que no conoces te intimide. O tal vez sientas que lo que te pasa no es para tanto como para ir a terapia.
El miedo a empezar terapia es de las cosas más normales que existen, y también es de las que más vale la pena atravesar.
¿Y si ya es muy tarde?
A veces pasó algo hace muchos años y sientes que ya no tendrías porqué trabajarlo, a pesar de que aún te incomoda. O puede que ya lo hayas intentado trabajar antes, pero de todas maneras sigue estando presente en tu vida. Nunca es muy tarde para comenzar, aunque lo que te haya sucedido o lo que te molesta tenga una fecha de inicio de hace muchos años.
Si algo aún te afecta hoy en día, es razón suficiente para iniciar terapia.
Un último pensamiento
No necesitas cumplir ciertos requisitos o atravesar ciertas cosas para comenzar. Muchas de las personas que llegan a mi consulta llegan con miedo, con pena, y sin saber muy bien qué los llevó a iniciar terapia.
A menudo dicen que llevan meses o años queriendo comenzar. Lo que la mayoría tiene en común es que agradecen darse la oportunidad de empezar terapia.
Si llegaste hasta aquí, probablemente ya sabes la respuesta.
No necesitas estar 100% seguro para dar el primer paso, solo necesitas estar listo para querer intentarlo. Si te gustaría intentarlo, puedes escribirme aunque no tengas todo claro.
¿Te gustaría dar el primer paso?
Empezar terapia no requiere tocar fondo ni tener un motivo perfectamente definido. Si sientes que es momento de intentarlo, estoy aquí para acompañarte.